¡Actuar! ¡Bailar! ¡Cantar!
Junio 20, 2008
Las bandas de sonido del Disney Channel son el tubo de oxígeno para un negocio sin aire. Y le ponen música a una generación en la que todos quieren ser artistas…
Si el dólar debajo del colchón es lo que asegura un dormir tranquilo, éste será un mágico mundo para Tío Rico: descansa sobre millones. Las “franquicias” del Disney Channel ruedan por el planeta más rápido que las hamburguesas de McDonald’s y, mientras los canales de videos sacrifican clips por realities, Rico McPato sigue contando: High School Musical, Hannah Montana o los Jonas Brothers son el último aliento de una industria que se queda sin aire.
Un gurú del negocio ya le habrá puesto nombre al fenómeno: “Música tween”. El neologismo resume una fórmula simple: tween = teen + twelve (por 12, la edad que se acepta ahora como inicio de la adolescencia). Mientras en Latinoamérica el 50 por ciento de la música que circula es pirata (con récords como el de Paraguay: ¡99 por ciento!), los sound- tracks del Disney Channel vendieron un millón y medio de copias legales y el tween pop ofrece el premio mayor para el ejecutivo desesperado: alguien que compre. ¡¿Quién es?! Bob Cavallo, director de Walt Disney Buena Vista Music Group (casa matriz), lo encontró: “El preadolescente. Y su madre y su abuela: ésa es la clase de gente que no piratea música”.
¿Huele a espíritu (pre) adolescente? “Los tweens son los nuevos teens”, decretó en un cable Associated Press que, con la urgencia de una agencia de noticias, hizo uso del “alerta” para trasmitir el dato: en EE.UU., los tweens gastan 51 mil millones de dólares por año y otros 170 mil millones se gastan en ellos. “Aunque nuestro público sigue siendo la familia, la Compañía está evolucionando en la edad de sus consumidores”, explica Diego Lerner, presidente de The Walt Disney Company Latinoamérica: “Queríamos atraer nuevas audiencias para no depender más de Mickey”.
Sanamente y en familia: si el capocómico patentó la frase como una fórmula segura para el entretenimiento hogareño, Disney la perfeccionó desde la prehistoria del Mickey Mouse Club, semillero de Britney, Justin y Christina. El negocio gira alrededor de lo que el gurú bautizó “estrategia 360″: el mismo contenido en tele, cine, discos, radio, uf, Internet, un círculo sinfín donde un proceso fordista del showbiz produce todo el tiempo piezas nuevas para que la maquinaria no se detenga. “Disney reinventó la promoción: antes de que salga un disco, los chicos saben las canciones”, dice Soledad Boleggi, ejecutiva de Universal, el sello que distribuye los álbumes del ratón de México al Sur: “El negocio es redondo: editar, editar, editar”. El martes, el celebérrimo diario The Wall Street Journal veía el filón: “Los ejecutivos de Disney dicen que su éxito no es el resultado de una línea de montaje de artistas sino que es el producto de un largo proceso de filtración en el que la Empresa primero encuentra un buen material y luego busca a los mejores talentos, frecuentemente a través de un casting”. Vos, sí; vos, no.
El concurso de talentos resume una visión Disney de la adolescencia. Aunque tímidas, las chicas son hipersexuadas y los sub 17 tienen conflictos que pondrían al borde del diván a sus padres: separaciones prematuras o celos profesionales que harían de la movilidad social algo más difícil que discutir con el Pato Donald. Pero, más que nada, enfocan una mirada “artística” del mundo, donde la única idea posible de éxito será el estrellato: todos quieren ser popstars. La entrevista de trabajo será reemplazada por el cásting en munditos como el de High School Musical, donde se repite el mantra “¡Actuar, bailar, cantar!”; en Hannah Montana, con una estrellita que sufre los padecimientos de la fama; o en Camp Rock: taller de verano para aspirantes a ídolos. “Antes, la imposición social te obligaba a estudiar una carrera”, compara Lerner: “Ahora, estimulamos que los chicos desplieguen sus posibilidades artísticas y los acompañamos en el éxito. O en el fracaso”.
¿Hoy tu sueño es real? “No estamos en contra del Disney clásico: estamos en contra del Disney Channel”, declara ADM, blogger consecuente y creador del reciente Anti Disney Movement (es.youtube.com/user/AntiDisney Movement), un brulote digital que ya registra casi 16.000 visitas y para el que la crítica al sensible se oscurece de homofobia: “Son los shows más gays y asquerosos sobre la faz de la Tierra. La música pop es para putos como todos los fans de Disney”. La batalla sobre cómo ser joven se peleará así en la grilla del cable como en el patio del colegio: el niño artista contra el televidente de Jetix, embriagado con la testosterona que exudan los Power Rangers.
Entry Filed under: General. Etiquetas: Buena Vista Music Group, disney franquicias, Hannah Montana, High School Musical, jetix, Jonas Brothers, Música tween, Power Rangers.
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1.
pamela | Agosto 3, 2008 at 5:20 am
amo a nik es el mas limdo lo amo si el llega a leer esto lo amoooooooooooo
2.
heymi | Septiembre 5, 2008 at 9:25 pm
hi can i act with you guys i am heymi 9 yeaRS OLD